Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas
9.9.10
Cuarto
Ese cuarto es mi refugio. Si, creo que sabes perfectamente a cúal me refiero, ¿no? Ese del piso de la calle Felipe IV. Vamos, en esa calle donde guardo una infinidad de recuerdos: los dulces de la panadería que la empieza con ese dependiente que siempre intenta convencerme regalándome un trozo de un dulce nuevo, el periódico que le sigue con esa chica siempre sonriente y la floristería que alguna vez me ha salvado de ciertas urgencias. El que está en el número cuarenta y cuatro, el portal viejo sin ascensor que al principio nos mataba hasta llegar a mi 4ºD. Con su hall austero que te lleva a la cocina que ha sufrido cientos de experimentos míos. Y, por fin, al fondo a la derecha: el cuarto. Ha sido sinceramente mi refugio. Mi vía de escape a la vida que bullía incesante en todas direcciones pero me tenía que pedir permiso para entrar a ese cuarto. Ahí encontré la calma. Ahí encontré el amor, o tal vez sea mejor dicho que el amor me encontró a mí. En él me descubrí, me apoyé, me analicé y crecí. Fue dónde me desahogué de todo lo que me impedía continuar y dónde encontré soluciones a todo lo que creía que era un problema. Dónde luché por mantener lo que más me importaba y disfruté de cada uno de los placeres que me concedía. Donde caí en la mejor de las tentaciones hasta que se transformó en milagro, ya que un don así sólo debe de estar permitido en el cielo. Donde me enamoré hasta límites insospechados y me sorprendí día a día encontrando la felicidad en lugares que no creí hallarla. Amo sin duda a ese cuarto, y todo lo que él representa. Todo lo que tiene relación con él y le hace así ante mis ojos. Todavía recuerdo cuándo me mudé a él, lo recuerdo perfectamente. Fue un 8 de Mayo; y lo que tengo claro es que si hace falta me encadenaré a él, pero no pienso abandonarlo mientras sigan quedándome piernas con las que patalear y brazos con los que aferrarme. Sin duda alguna, éste es mi lugar.
8.9.10
Lasaña
Después de buscar y rebuscar ya he encontrado la receta perfecta. Sí, al parecer se refería que no bastaba con las láminas de pasta, sugo con un poco de carne de cerdo desmenuzada, bechamel hecha con cuidado y abundante queso. Sí, es cierto, así se hace la lasaña pero no está en eso el secreto. Se refería que si quería conquistarte con ese plato debía de hacerlo con sumo mimo, como si cada uno de los alimentos se tratasen de prologanciones de tu cuerpo. Debía disponer con una ternura exquisita la fina capa de pasta y rociarla con cariño del tomate. Debía irlo dejando caer, sin salpicar, sin dañar la composición ni la armonía golpeando con la cuchara la pasta. Debía medir cada una de las acciones como si estuviera haciendo una operación a corazón abierto en vez de un plato de cocina. Porque de eso se trataba, sin duda. Estaba exponiendo todo mi amor sobre la vajilla que te iba a decir. Con ella no buscaba simplemente un mensaje hacia tu paladar, ni siquiera hacia tu agradecido estómago. No se trata de un simple 'Oh, Dios, esta lasaña está exquisita'; sino una pura demostración de que por tí puedo crear arte. Porque, sin duda alguna, es lo único que te mereces: Arte. Si te quiero conquistar con esta cena, el secreto está en los detalles. No basta con poner velas, sino debo disponer de la vajilla ideal, colocada con cuidado sobre el mejor mantel y apoyadas en él las velas. No se trata tampoco de dejarme el sueldo en ello; simplemente de preocuparme en elegirlo, de intentar lograr la armonía perfecta para que mis ojos puedan cantar sin necesidad de abrir los labios. Producir una sensación de comodidad que creen la magia sola. Y entonces, entre los dos, convirtamos en una obra de arte esa noche, comenzando con la cena y sólo Dios sabe cómo terminaremos. Sin duda alguna, ese es el secreto. Y ahora, por fin, ya lo entiendo.
PD: A parte de eso, también me aconsejo unos toques de canela, una onza de chocolate y un chupito de limoncello. Opcional que las velas sean arómatica, un bote de aceite para masaje y algo de ambientación musical italiana, para buscar una armonía mayor. Cómo si fuera fácil encontrar algo de música italiana entre las interminables filas de CDs de mi casa...
PD: A parte de eso, también me aconsejo unos toques de canela, una onza de chocolate y un chupito de limoncello. Opcional que las velas sean arómatica, un bote de aceite para masaje y algo de ambientación musical italiana, para buscar una armonía mayor. Cómo si fuera fácil encontrar algo de música italiana entre las interminables filas de CDs de mi casa...
7.9.10
No te rechazaré
Tranquilízate siéntate cómoda conmigo.
Soy Walt Whitman, generoso y vital
como la naturaleza.
No te rechazaré mientras el sol no te rechace.
Y hasta que las aguas no se nieguen a centellear para tí
y las hojas a susurrar
para tí, tampoco se negarán mis palabras
a centellear y susurrar para tí.
Mi muchacha, concierto contigo una cita,
y te conmino a que te prepares para ser
digna de encontrarte conmigo.
Y te conmino a que seas paciente
y perfecta hasta que yo llegue.
Hasta entonces, te saludo con una mirada
llena de significados para que no me olvides.
Walt Whitman
5.9.10
Sorprenderme
- Y entonces me vienes a buscar a la puerta de mi casa. Bueno, la verdad es que no era mi casa literalmente, sino una especie de casa un poco alejada de la civilización pero no demasiado. Habíamos quedado sobre las ocho de la tarde, pero tú querías sorprenderme llegando un cuarto de hora antes aunque eso provocase que tuvieras que esperar porque no estuviese lista. Mientras gritas mi nombre por la ventana para que me asome yo, sorprendida, me coloco un poco el pelo para sorprenderte estando preciosa. Me asomo por la ventana y te veo frente a mi puerta con los brazos abiertos mirando hacia mi ventana y cabalgando un precioso caballo. No podía creerme que te viera montado sobre un precioso caballo color crema con la crin y la cola bastane más oscura, casi de tono negro. Era precioso, y tú me estabas sonriendo al ver que no disimulaba la cara de sorpresa. Yo corro escaleras abajo sin importarme que no esté terminada de arreglar y abro la puerta para poder tocarlo... bueno, obviamente también para darte un beso de saludo. Cuando abro la puerta me encuentro con un pequeño ramo de flores apoyados en la entrada de la casa y colocados cuidadosamente sobre una carta con un bonito 'Te amo' en la solapa del sobre. Cojo las flores y las huelo, disfrutando del olor que desprenden en conjunto y oliendo una a una las diferentes rosas que me has traído para captar sus matices distintivos. Apoyo las flores en la mesilla de la entrada y voy corriendo a tu encuentro, que estás trotando con el caballo en círculos esperándome. Cuando me acerco te inclinas hasta poder besarme y extiendo la mano para acariciar la crin del caballo y su suave cabeza. Es acojonantemente bonito, y yo no puedo dejar de sonreír. Me tiendes la mano para ayudarme a montar y yo con miedo la rehuso, hasta que de un tirón me subes detrás tuya. 'Princesa, ya que no te la pude dar en tu momento, te voy a dar una primera cita de ensueño ahora; para que acabes tan enamorada de mí como yo lo estoy de ti'. Yo me agarré fuerte a tu cintura para no soltarme jamás, mientras tú golpeabas con los talones al caballo para que comenzase su movimiento.
- ...
- Bueno, yo ya te he contado qué es lo que más me gustaría ahora mismo. Ahora dime, ¿cuál es tu sueño?
- Que pudiésemos estar teniendo esta conversación mirándonos a los ojos, no por medio de un teléfono. El resto es puramente secundario.
3.9.10
Maquillaje
Te quitabas el maquillaje con prisas frente al espejo, deseando terminar de una vez para coger por fin la cama. Te habías puesto espectacular esa noche, aunque te desquiciaba que yo no valorase que te pintaras la cara. Pero lo habías hecho y habías triunfado como ninguna con ese vestidito blanco con vuelo que era inevitable mirar mientras te movías, con ese pelo recogido por encima y suelto sobre la nuca bailando con tus movimientos bruscos de cadera. Era un placer observar esa mirada de deseo con los ojos penetrantes que lograban unos toques de rimel, disfrutar con esos labios provocativos que despertaban a todos los hombres de local con una simple sonrisa o cuando simplemente te mordías el labio. Estabas absolutamente increíble sobre esos tacones que convertían tus piernas en esculturas dignas de Miguel Ángel, te habías puesto sencillamente brutal y lo habían disfrutado todos los palurdos que esa noche tuvieron el privilegio de verte bailar. Tú disfrutabas como nunca observando cómo se peleaban por tenerte simplemente en su ángulo de visión, y me mirabas con picardía tratando de provocarme para que me arrepintiese y dijese que me encantas maquillada. Pero yo sólo te observaba, y tu rabia te hacía coquetear más con los incrédulos chicos que te rodeaban intentando bailar, imaginando que por fin habían encontrado al mujer de sus sueños y ésta les hacía caso. Ingenuos... no sabían que se trataba sólo de un juego.
Pero ahora estabas en nuestro baño, quitándote el maquillaje frente al espejo y sacando a la luz esos ojos cansados debajo de la pintura. Te soltaste el pelo descolocado de tanto humo y sudor. Dejaste caer el vestido y lo doblaste con para traerlo al cuarto mientras yo no podía dejar de mirarte a los ojos. Me sonreíste coqueta, sorprendida porque no te quitara ojo y bromeaste con que si no me iba a dormir ya. 'No me perdonaría nunca si me quedase dormido ahora, cuando te has puesto increíblemente guapa para mí'. 'Porque lo que de verdad me importa es que tú me termines por ver guapa, lo que vean el resto... no deja de ser un juego'. 'Juego será lo que haremos ahora, mi princesa. Cuando ellos siguen soñando con la belleza que vieron en el local, y yo te demuestro porqué soy yo el que acaba acostándose con ese ángel'. Me besas con tu ternura exquisita, yo te acerco con mi tacto pasional. '¿Apago la luz, o la dejo encendida?', fue lo último que me susurraste sin que contuviese jadeos.
Pero ahora estabas en nuestro baño, quitándote el maquillaje frente al espejo y sacando a la luz esos ojos cansados debajo de la pintura. Te soltaste el pelo descolocado de tanto humo y sudor. Dejaste caer el vestido y lo doblaste con para traerlo al cuarto mientras yo no podía dejar de mirarte a los ojos. Me sonreíste coqueta, sorprendida porque no te quitara ojo y bromeaste con que si no me iba a dormir ya. 'No me perdonaría nunca si me quedase dormido ahora, cuando te has puesto increíblemente guapa para mí'. 'Porque lo que de verdad me importa es que tú me termines por ver guapa, lo que vean el resto... no deja de ser un juego'. 'Juego será lo que haremos ahora, mi princesa. Cuando ellos siguen soñando con la belleza que vieron en el local, y yo te demuestro porqué soy yo el que acaba acostándose con ese ángel'. Me besas con tu ternura exquisita, yo te acerco con mi tacto pasional. '¿Apago la luz, o la dejo encendida?', fue lo último que me susurraste sin que contuviese jadeos.
27.5.10
26.5.10
A capella
En el fondo yo también sé que no deberíamos; pero por fin después de mucho tiempo me siento feliz y.. pleno. Y creo que ya llegaba la hora de merecérmelo; de volverme a sentir soñar y disfrutar de esos sueños teniéndote entre mis brazos. Que tendré que despertar.. es obvio, pero hasta entonces quiero dejar que me hagas feliz. Y lo que es más importante... quiero hacerte feliz. Porque sé que está en mi mano. Podría ser todo lo que pidieses y hacerte feliz como pocos son capaces... y creo que lo mereces. Mereces ser feliz. Y sólo me alejaré cuando descubra que otro podrá hacerte más feliz que yo... hasta entonces, eres mi responsabilidad. ¿Ves esta jodida sonrisa que no se me borra? Pues... es tuya, y te debo mucho por lograrlo. Por eso estaré hasta que no te haga tan feliz. Aguantaré... como sea.
"Zapa-zapa-zapa zapatea la suela,
vamos a enroscar la arandela;
dame-dame-dame dame un poco de nutella,
contigo yo me voy sin ná, a capella".
11.5.10
Créeme
Cuando te das cuenta cada día que el resto de tu vida hasta ese momento carece de sentido porque has descubierto que puedes ser jodidamente más feliz de lo que habrías podido llegar a imaginar; te planteas muchas cosas. Si eso sucede todos los días, comienzas a cuestionarte cuál será le límite que se lega a alcanzar. Pero algo está claro; voy a acumular intereses y voy a pagarte todo esto como te mereces... no te puedes llegar a imaginar lo feliz que te haré. Ni por asomo, créeme.
10.5.10
6.5.10
Camelar
- No me intentes camelar, tonto... que esto no puede acabar bien.
- Sabes que es mentira. Esto no puede acabar peor de cómo ha empezado... y nada en mi vida había empezado mejor. Pero no te preocupes, no intento camelarte... simplemente intento mentener mis manos sujetas a mis brazos, para que no vuelen buscándote.
- Para... que no podré...
- ¿Contenerte? Bienvenida a mi mundo, donde la menor de las tentaciones que me creas puede provocar un debate dentro de mi cabeza que me cuesta mantenerme y no...
- Sabes que es mentira. Esto no puede acabar peor de cómo ha empezado... y nada en mi vida había empezado mejor. Pero no te preocupes, no intento camelarte... simplemente intento mentener mis manos sujetas a mis brazos, para que no vuelen buscándote.
- Para... que no podré...
- ¿Contenerte? Bienvenida a mi mundo, donde la menor de las tentaciones que me creas puede provocar un debate dentro de mi cabeza que me cuesta mantenerme y no...
4.5.10
Yo-yo
'Yo tengo el hilo atado al dedo y los bailo como un yo-yo'
Cuando te des cuenta que no soy yo el que depende de ti, ya será tarde. Son cosas que pasan cuando tu cabeza te impide imaginar que alguien esté a tu lado por siempre, que te vuelves fácil de desvincular. Eres tú la que, después de mí, no conseguirás disfrutar de nada similar. Porque es un hecho: feliz como yo nadie te va a hacer. Asúmelo y disfrútalo antes de que sea tarde.
Cuando te des cuenta que no soy yo el que depende de ti, ya será tarde. Son cosas que pasan cuando tu cabeza te impide imaginar que alguien esté a tu lado por siempre, que te vuelves fácil de desvincular. Eres tú la que, después de mí, no conseguirás disfrutar de nada similar. Porque es un hecho: feliz como yo nadie te va a hacer. Asúmelo y disfrútalo antes de que sea tarde.
24.4.10
Despertándolo
Cogimos una mesa bastante apartada porque querías que te ayudase a entender un par de cosas. Me senté a tu lado, colocamos las cosas y establecimos que cuando tuvieses dudas me avisarías mientras yo trataba de actuar cómo si estuviera estudiando. Mi cabeza seguia con sus gilipolleces, por lo que me costó bastante concentrarme lo suficiente como para considerarse estudiar. De vez en cuando me interumpías para que te explicase algo, y... una de las cosas que adoro de ti, es la ternura con la que haces ese tipo de cosas. Tienes casi tanto miedo como yo a estorbar o molestar, por lo que para llamar mi atención te limitabas a acariciarme un poco la pierna, o el brazo... 'ey... ¿te molesto?'; y luego me preguntabas. Por suerte me gustan los vaqueros... con algo más finito probablemente hubieras sentido como se me erizaba la piel con ese simple roce. Yo trataba de explicártelo lo mejor que podía entre bromas y gilipolleces; y cuando la biblioteca se empezó a llenar podíamos ver como nos miraban con odio. Decíamos bromas demasiado a menudo y, aunque tratásemos de hablar bajito, entendíamos que eso pudiese llegar a molestar a alguien. Además, poco a poco nos estábamos poniendo más melosos y cariñosos. Mientras te resolvía la duda no podía evitar ponerme a recorrer tu pierna desde la rodilla hasta donde la falda comenzaba; lo que solías corresponderme con sonrisas pícaras. Cuando era consciente de lo que hacía, solía quitar la mano rápidamente con miedo a que te pensases que... 'mira que eres tonto. Es una pierna, no le tengas miedo, ni siquiera pincha mucho... ¡Que para algo me he depilado! No hace falta que salgas huyendo para no tocarla', 'sabes que no es eso... pero, no sé, no quiero que te moleste si me pongo tontorrón con tu pierna. Puedo resultar pesado, lo sabes'. 'Más que tonto, eres idiota. Idiota perdido. No te preocupes que si resultas pesado ya te lo diré, pero si no te he dicho nada será porque no me molesta... ¿no?'. Ahora era yo el que sonreía pícaramente. No... no quería, pero ese tipo de comentarios despertaban otra parte de mí. 'Ten cuidado... con este tipo de bromas, puede que salte una parte de mí que... no te guste, la verdad'. 'Ah, ¿sí? Y... ¿Qué parte es esa? ¿Por qué todavía no me has dejado conocerla?', cogiste mi mano con la tuya y la apoyaste en tu rodilla suavemente. 'Sí.. algo la conoces. Como... por ejemplo anoche, nos pusimos a decir tonterías y empezaste a conocer esa parte de mí... creo'. 'Entonces tendré que pincharte más a menudo, porque anoche me encantaste como nunca'. Tu mano, guiando a la mia, subió un poquito por tu pierna haciendo suaves círculos por la cara interna de tu muslo, soltándome con la escusa que tenías que escribir. 'Te arrepentirás de esto en algún momento de la tarde... peque'. Te susurré mientras pellizcaba suavemente tu muslo. Giraste para responderme quedando casi a la altura de mi cuello, 'me lo estoy ganando a pulso, sería hipócrita no asumir las consecuencias', y en mi mandíbula mordiste con suavidad, casi un beso. No habias conocido mi lado 'oscuro' nunca y... estabas despertándolo. Estabas despertándolo demasiado rápido...
Si tengo que quedarme 24h sin internet
para volver a escribir.. merece la pena.
23.4.10
13.4.10
Me debías
- Bueno, todavía te seguías planteando qué darme por el regalo de cumpleaños que me debías, ¿no? Creo que por fin me apetece algo. Por fin tengo claro qué cojones pedirte. Es muy fácil: decepcióname.
- ¿Qué..? ¿Qué coño estás diciendo?
- No creo que sea un concepto imposible de captar por ti. Es sencillo: defráudame, decepcióname, haz que me arrepienta, provoca que una parte de mí relacione tu cara con... dolor. Porque es insoportable que me desmontes sólo con una sonrisa y un saludo, insufrible que cada conversación que tenga contigo me provoquen una sonrisa de estúpido. Inaguantable sentir cómo me pongo a rondarte cada vez que tengo la menor oportunidad. Es intolerable ver cómo me quedo embobado mirándote cada vez que te arreglas mínimamente, molesto sentir como mi pecho sufre embestidas por dentro a cada latido simplemente por sentir tu olor, doloroso notar como toda mi piel se pone de sólo por rozar tus estúpidas piernas con mis yemas. Es irritante no poder negarte nada; penoso que no sea capaz de sentir rabia, ira, asco o simplemente dolor hacia tí. Porque es imposible que me vuelva a enamorar. Me niego. No quiero. Así que decidido, decepcióname; demuéstrame de una vez que eres humana. No debe ser tan difícil.
- ¿Qué..? ¿Qué coño estás diciendo?
- No creo que sea un concepto imposible de captar por ti. Es sencillo: defráudame, decepcióname, haz que me arrepienta, provoca que una parte de mí relacione tu cara con... dolor. Porque es insoportable que me desmontes sólo con una sonrisa y un saludo, insufrible que cada conversación que tenga contigo me provoquen una sonrisa de estúpido. Inaguantable sentir cómo me pongo a rondarte cada vez que tengo la menor oportunidad. Es intolerable ver cómo me quedo embobado mirándote cada vez que te arreglas mínimamente, molesto sentir como mi pecho sufre embestidas por dentro a cada latido simplemente por sentir tu olor, doloroso notar como toda mi piel se pone de sólo por rozar tus estúpidas piernas con mis yemas. Es irritante no poder negarte nada; penoso que no sea capaz de sentir rabia, ira, asco o simplemente dolor hacia tí. Porque es imposible que me vuelva a enamorar. Me niego. No quiero. Así que decidido, decepcióname; demuéstrame de una vez que eres humana. No debe ser tan difícil.
9.4.10
Probar
"It's just that I have to show them something."
Porque hay sueños que pienso probar a ver si se vuelven reales
Porque hay sueños que pienso probar a ver si se vuelven reales
25.3.10
Sea sincero
- ¿De verdad quieres que te sea sincero? Ten en cuenta que si conoces las cosas que a veces pasan por mi cabeza... tal vez no me puedas volver a ver igual. Tal vez le encontrarás otro sentido a cada cosa que hago; o incluso creas que busco algo. Pero si insistes... yo sólo espero que no haya represarias, has sido tú quién lo ha pedido. Eso sí, si quieres que te sea sincero, tendrás que invitarme a una copa. Me da igual, lo mismo que pidas tú, así con suerte los dos estamos anestesiados y se hace más fácil. Muchas gracias. *glup*. La próxima vez trata de que no te den agua en vez de martini... pero lo prometido, es deuda. En fin... creo que debería empezar por el único hecho constante en el tiempo, ya que otras muchas cosas danzan por mi cabeza de manera interminente. Lo claro es: me vuelves loco. A parte de otros factores en los que me costaría profundizar, físicamente me pareces increíble. Me vuelves exageradamente loco, con toda la connotación negativa que ello conlleva. No pongas esa cara de palurda; me da igual que el resto tal vez no te vean tan atractiva como yo, o incluso me da igual, aunque en menor medida, que tú tampoco seas capaz de verte atractiva porque... a mí me lo pareces. Y de manera enfermiza. Aclarado ya esto, y no queriendo entrar en detalles de tu cuerpo que puedes ser exclusivos protagonistas de la más perversa de las fantasías que mi cabeza puede concebir, que hablando de mí eso ya son palabras mayores, hablemos de...
22.3.10
El único palurdo
- Fue incómodo. Se pasó la noche insistiendo en que quería acompañarme a casa, y yo por muchas escusas que pusiera no lograba disuadirle. No sé, lo disfrutaba... fue divertido reírme de camino a casa, pero cuando me dejó en el portal, trató de besarme con la escusa de haberme llevado a casa... sabe que tengo pareja y... ¡Yo no quería que me llevase a casa!
- Si es que siempre igual. Parece que soy el único palurdo que no trata de besarte nunca.
- Ya, eres un encanto, sin duda.
- Si. Lo has logrado. Si quieres acabar con la virilidad de un hombre en una frase, usa esa. Sin duda sirve. Aún así... no sé, hay cosas de las que tengo muchísimas más ganas de hacerte que no es besarte, y creo que no se podría catalogar infidelidad.
- A sí... ¿entonces a qué te refieres?
- A... -mientras me mirabas sentada a mi lado en el sillón, te cogí con ambas manos por la cadera y te levanté en peso para sentarte sobre mi, como si me estuvieses cabalgando. Mis manos se apoyaron en tu rodilla y subieron por tus muslos hasta la cadera, subiendo por el costado dentro de la ropa mientras mis uñas trataban de aferrarse por si intentabas escapar. Mi boca se acercó a tu oreja, con los dedos aparté los pelos rozándo el lóbulo y susurré. - perdona, pero siempre he ansiado hacerte de mi condición.
Mi mano se enganchó con fuerza a su espalda terminando de subir marcándote con la uña mientras mi boca se apoyó en tu cuello para humedecerlo con los labios, tratando de anestesiarlo antes de morder. Porque mordí. Mordí progresivamente más fuerte hasta que gemiste... y seguí mordiendo, mientras mi mano ya jugaba a la altura del cierre del sujetador. Cuando temí por hacerte demasiado daño paré, y como buen vampiro pasé la lengua por la carne irritada para curarla. Un beso dulce terminó de cicatrizar tu cuello, y te miré a los ojos; como hacen los chupasangre tras morder a su rebaño. Tú me mantenías la mirada... no sé si eran cosas mías o si me daba la impresión que la necesitaba besarme eras tú, no sólo yo a tí...
- Si es que siempre igual. Parece que soy el único palurdo que no trata de besarte nunca.
- Ya, eres un encanto, sin duda.
- Si. Lo has logrado. Si quieres acabar con la virilidad de un hombre en una frase, usa esa. Sin duda sirve. Aún así... no sé, hay cosas de las que tengo muchísimas más ganas de hacerte que no es besarte, y creo que no se podría catalogar infidelidad.
- A sí... ¿entonces a qué te refieres?
- A... -mientras me mirabas sentada a mi lado en el sillón, te cogí con ambas manos por la cadera y te levanté en peso para sentarte sobre mi, como si me estuvieses cabalgando. Mis manos se apoyaron en tu rodilla y subieron por tus muslos hasta la cadera, subiendo por el costado dentro de la ropa mientras mis uñas trataban de aferrarse por si intentabas escapar. Mi boca se acercó a tu oreja, con los dedos aparté los pelos rozándo el lóbulo y susurré. - perdona, pero siempre he ansiado hacerte de mi condición.
Mi mano se enganchó con fuerza a su espalda terminando de subir marcándote con la uña mientras mi boca se apoyó en tu cuello para humedecerlo con los labios, tratando de anestesiarlo antes de morder. Porque mordí. Mordí progresivamente más fuerte hasta que gemiste... y seguí mordiendo, mientras mi mano ya jugaba a la altura del cierre del sujetador. Cuando temí por hacerte demasiado daño paré, y como buen vampiro pasé la lengua por la carne irritada para curarla. Un beso dulce terminó de cicatrizar tu cuello, y te miré a los ojos; como hacen los chupasangre tras morder a su rebaño. Tú me mantenías la mirada... no sé si eran cosas mías o si me daba la impresión que la necesitaba besarme eras tú, no sólo yo a tí...
21.3.10
Ganas de besarte
- Ten cuidado, que las ganas de besarte siguen ahí, latentes. No deberías jugar tanto o no podré frenarlas.
- Pero... ¿a qué te refieres? ¿A tí no te gustaba...? - tu cara reflejaba sorpresa. Tratabas de buscar alguna pieza que faltaba por encajar en mi mirada, saber si es una de mis absurdas bromas o tal vez...
- Esa es la gracia, peque. - me acercaba poco a poco a tí. Cogiéndote de la mano te daba vueltas tratando de parecer que sé bailar, hasta que estuve cerca de tu oído. Aparté el pelo con delicadeza, rozando tu cuello para lograr un escalofrío. - La gracia está en que no te enteres de nada... sino, ¿dónde radica la sorpresa?.
Volví a darte media vuelta , y esta vez en vez de acercarme al cuello me acerqué a tus...
- Pero... ¿a qué te refieres? ¿A tí no te gustaba...? - tu cara reflejaba sorpresa. Tratabas de buscar alguna pieza que faltaba por encajar en mi mirada, saber si es una de mis absurdas bromas o tal vez...
- Esa es la gracia, peque. - me acercaba poco a poco a tí. Cogiéndote de la mano te daba vueltas tratando de parecer que sé bailar, hasta que estuve cerca de tu oído. Aparté el pelo con delicadeza, rozando tu cuello para lograr un escalofrío. - La gracia está en que no te enteres de nada... sino, ¿dónde radica la sorpresa?.
Volví a darte media vuelta , y esta vez en vez de acercarme al cuello me acerqué a tus...
20.3.10
Soñar
Voy a empezar a escribir un libro. Sí, otra absurda idea de las que ocurren en mi cabeza como el manual de 'Aprende a discutir contigo mismo' o y compendio de relatos erótico-amorosos. Será un libro enfocado para los momentos típicos de lectura: cuando te encuentras en el baño, cuando estás en algún viaje corto en transporte público o antes de dormirte... por lo que no podrá ser demasiado extenso cada capítulo. Una idea mejor, hacerlos independientes; aunque se pierda el factor intriga. Cuando estés recostada en la cama, abres el libro y buscas un pequeño relato antes de enfrascarte en ese acercamiento al nirvana. Para hacerte las cosas más fáciles, los relatos estarán organizados según el sabor de boca que dejen al terminar de leerlo... ¿quién no ha deseado nunca soñar con algo en particular? Con leer esa noche ese relato seguro qué...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)